miércoles, 25 de enero de 2012

COLEGIO DE INGENIEROS: ENTRE LA VERGÜENZA Y LA DIGNIDAD



                                                                Ing. Mario T. Cueto Cárdenas *

La democracia encuentra en las  periódicas consultas electorales,  la esencia de su sostenibilidad. Así lo evidencian los sucesivos  gobiernos con excepción, en las recientes décadas, del autogolpe fujimorista, que  permitió encausar las normas legales hacia objetivos  propios de una dictadura civil. Tras esa infausta experiencia, a modo de reflexión, cabe preguntar ¿Cuál sería la reacción del pueblo peruano si, por ejemplo, los actuales congresistas, consejeros regionales y concejales de municipios provinciales y distritales, sin consultar previamente a sus electores y cumplir con los dispositivos establecidos en las normas legales, deciden ampliar en un año el periodo de sus gestiones para el que fueron elegidos democráticamente?. La respuesta es obvia: rechazo absoluto por atentar contra la legalidad, la legitimidad y el sentido lógico-ético.; constituiría, sin lugar a dudas, un afrenta al sistema democrático y a la institucionalidad,  una indecencia y fruto del afán, hasta esquizofrénico, de aferrarse al poder; que incluso devendría en acusaciones constitucionales.

El Colegio de Ingenieros del Perú, en el año de sus Bodas de Oro, afronta una crisis creada, impulsada y sostenida indecorosamente por los que fueron miembros del Consejo Nacional y decanos departamentales del periodo 2010-2011, para el que fueron elegidos democráticamente. La causa de esta “crisis” es la decisión, en congresos nacionales, de dichos dirigentes, que sin consulta previa a las bases, ni siquiera a sus propios Consejos Directivos o Asambleas Departamentales, acordaron, mayoritariamente, modificar los Estatutos y ampliar el periodo de gestión de dos a tres años, con la atingencia de que el periodo por fenecer (2010-2011) concluyera recién a fines del 2012, beneficiándose con la prórroga por propia decisión, amenazando luego, con sanciones y comisiones disciplinarias a quienes desacataran tales decisiones y procedieran a realizar los cambios democráticos en justas electorales, en cumplimiento de lo que prescribe el estatuto institucional.

La decisión de los ahora ex dirigentes, es ilegal, antiestatutario y así lo entiende, desde el pasado año, la SUNARP, que en varias resoluciones, especialmente la Nro. 2216-2011-SUNARP-TR, del Tribunal Registral, declaró inadmisible la prórroga del mandato de los consejos directivos del CIP, negando la vigencia de sus poderes, declarando inclusive inadmisible la apelación y, recientemente, con fecha 19 de enero 2012 precisara que “no procede la calificación de los documentos presentados vía subsanación..”.

Otras acciones irregulares e ilegales perpetradas por los ex dirigentes, son la conformación de “Consejos Transitorios” y hasta un “Tribunal disciplinario” designados a dedo, al margen de los Estatutos y de toda participación de los miembros de la Orden.


¿Cuántos de los ex dirigentes nacionales y ex decanos  departamentales, que se aferran a los cargos, pueden mostrar al pueblo peruano, actas de sesiones de Consejos Directivos, Capítulos o Asambleas Departamentales, con acuerdos para el cambio de estatutos y  prórroga de su propio mandato?

En importantes bases como Lima, Huaraz, La Libertad, Ayacucho, Piura, entre otros se han realizado elecciones, con masiva participación de los colegiados. Es decir la legitimidad no acompaña a los ex dirigentes, como en el caso de Ayacucho, donde el ex decano firmó el acta de la sesión del 14 de setiembre 2011, donde se acuerda, por unanimidad, la conclusión del mandato el 31 de diciembre y ahora la desacata.

Este año 2012, el año de las Bodas de Oro del CIP, lamentablemente han surgido ex dirigentes divisionistas, antidemocráticos, usurpadores del mandato colegiado, que lejos de reafirmar la deontología profesional, la ponen en tela de juicio ante la opinión pública. Es hora de reafirmar la institucionalidad en uno de los más importantes colegios profesionales que tiene  presencia y ascendencia dentro de la sociedad civil así como en la visión de trabajo por el desarrollo del país. Es hora de deponer actitudes  de aprovechamiento de los festejos y de retomar el respeto a las normas institucionales así como a los procedimientos de cambios de la dirigencia, toda vez que el Colegio de Ingenieros del Perú está sustentado en valores, principios, normas, méritos y respeto. Es hora de celebrar el aniversario institucional sin escollo alguno, sin que persistan intereses camuflados aparentemente político-partidarios. La vorágine de poder debe acabar con decencia, dando un paso al costado, conforme precisa el Estatuto de quienes cumplieron con el deber de representarnos durante dos años, debiendo primar la cordura, el buen criterio, la lógica, la prudencia, la honestidad, la transparencia y el respeto al sistema de democracia que rigen los destinos institucionales, para consolidar esa reserva moral quye significa para el país el Colegio de Ingenieros.

*Periodista  free lance

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