lunes, 20 de agosto de 2012

DON JOAQUIN LOPEZ ANTAY ( Parte I)


HISTORIA E IDENTIDAD CULTURAL

(N°. 29-2012)

DON JOAQUÍN LÓPEZ ANTAY (PARTE I)  
                                         
  AUTOR:SECAS

Al recordar los 115 años del nacimiento del más insigne artista popular deseo testimoniar con una semblanza  la vida y obra de Don Joaquín López Antay. Don Joaquín, como se le conocía, nació en esta ciudad el 16 de agosto de 1897. Su padre Martiano López era sastre, su madre Eduarda Antay, se dedicaba a la venta de zapatos. Sus abuelos maternos fueron Esteban Antay, especialista en láminas de enchapar, y Manuela Momediano, de oficio pintora, escultora, creadora de baúles, cruces, máscaras y santos.

A los quince años, Joaquín López decidió trabajar en el taller de sus abuelos. Fue la abuela materna, su maestra en las técnicas del arte popular, su guía en transformar las materias primas. De sus manos surgieron los cajones de San Markos, máscaras y muchos otros objetos que don Joaquín elaboraba con destreza exquisita.

Se casó con doña Jesusa Quispe Gutiérrez, con quién tuvo 4 hijos, de los cuales dos murieron muy niños. Mardonio, Ignacio y Eulalia, la nuera, continuaron la tradición artística familiar. Hoy en día también constatamos que sus nietos y bisnietos cultivan el arte popular.

En Huamanga y especialmente en su barrio “La Amargura”, Don Joaquín, gozó de gran prestigio como vecino y ciudadano honrado. Fue el artista que cambió la temática tradicional del San Markos por la del retablo, convirtiéndolo en objeto comunicador de costumbres y vivencias del campesino.

Don Joaquín fue un insigne artista popular. Desde sus inicios, se concibió a sí mismo como “escultor” y desarrolló con paciencia, tranquilidad, honradez y curiosidad- sus cuatro máximas- una obra que no sólo fue acogida por los usuarios locales, sino que despertaría el entusiasmo creciente de artistas e intelectuales. El escritor indigenista José María Arguedas fue uno de ellos, así como el pintor José Sabogal, quién lo retrató repetidas veces.

En la década de los 40, los pintores indigenistas Enrique Camino Brent, Alicia Bustamante y José Sabogal “descubrieron” a Don Joaquín López Antay, identificado como la esencia popular andina. Su trabajo los había deslumbrado, el objeto denominado “Retablo”, por su analogía formal con la escenografía religiosa europea, iniciaba su larga travesía fuera de su entorno huamanguino.

Recordamos que hasta la década de los 70, el Arte Popular Andino era patrimonio exclusivo de los etnólogos y los coleccionistas curiosos. Las nociones de Arte Popular y Artesanía, tipificaban a la cultura andina. El trabajo manual se menospreciaba e incluso actualmente se subvaloriza, significando una muestra de  desconocimiento de las características del mundo andino.

En esta ocasión, queremos testimoniar nuestro reconocimiento al más insigne de los artistas populares del ande peruano: Don Joaquín López Antay, así como a aquellos que continúan su gran labor como Maestros y Amautas, engrandeciendo nuestra artesanía ayacuchana.