Un ataque como el de Ocobamba era previsible en la tierra de nadie
Por Norka Peralta Liñan. Enviada especial
"Es una de las más de cuarenta rutas usadas por el narcoterrorismo que opera en el VRAE", precisan fuentes policiales, sin entrar en detalles. En esas cuarenta rutas no hay patrullaje policial porque el centenar de efectivos destacados en la zona no se dan abasto para cubrir los más de 13 mil kilómetros cuadrados que tiene el primer valle productor de droga del país.
El VRAE solo tiene una comisaría que opera en el distrito de Ayna-San Francisco, con seis hombres, que ni siquiera tienen facilidades para la comunicación porque desde hace meses el teléfono del local policial no funciona por falta de pago.
La base policial del VRAE, instalada en el distrito de Quimbiri (Cusco) en diciembre del año pasado, tras el lanzamiento por parte del Gobierno del Plan VRAE: Una opción de paz y desarrollo para el valle de los ríos Apurímac y Ene, tiene medio centenar de efectivos y una camioneta con la que apenas pueden realizar patrullajes por los alrededores.
Un oficial que conoce la geografía de la zona señala que la salida a Ocobamba es una de las tantas rutas que dominan los camaradas 'Alipio' y 'José' (también conocido como 'Martín' o 'Iván'), que van desde la provincia de Satipo (Junín), pasando por el inexpugnable Vizcatán, hasta la provincia de La Mar (Ayacucho). Es decir, casi todo el VRAE.
Si bien Ocobamba no forma parte de la jurisdicción política y geográfica de este convulsionado valle cocalero, es una ruta frecuentada por las columnas terroristas que hoy se dedican a resguardar a los 'mochileros' que sacan en mulas la droga del VRAE hacia Apurímac. Esta vez la ruta usada para sacar la droga perdida por los narcotraficantes de Andahuaylas habría transitado diversas localidades ayacuchanas: Santa Rosa, Chungüi, Sinti y Maramara, este último muy cerca de Ocobamba. Se trata de un trayecto de herradura, a más de cuatro mil metros de altura, a la que la policía prácticamente no tiene acceso.
OBRAS DE PRIORIDAD
Según Durand, la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo se basará en darle asistencia técnica y acceso a créditos a la población para que realice actividades productivas legales, como el cultivo del café, cacao, palmito y frutales, que le permita dejar de lado la siembra de la hoja de coca. Un 80% de la población económicamente activa se dedica a actividades agrarias, ya sean legales o no. Asimismo, se impulsarán diversos programas sociales en beneficio de las poblaciones más vulnerables: los niños y las mujeres. Aunque, por el momento, todo está en el papel, en un presupuesto que aún no se termina por definir para el 2008.
El jefe político del VRAE argumenta que en este año se ha dado prioridad al inicio de la instalación de la línea de transmisión de energía eléctrica de Tambo hacia San Francisco, es decir a lo largo de la carretera que conduce al VRAE. A la par se han empezado las obras que darán energía rural a diversas localidades. Se estima que estas obras estarán listas en mayo del 2008 y beneficiarán a unas 48 mil personas de 195 localidades. Hasta la fecha, a once meses del lanzamiento del Plan VRAE, este es su único proyecto tangible, confirmó este Diario, en una visita al valle.
El anunciado mejoramiento de la carretera Tambo-San Francisco, en realidad una trocha de 130 kilómetros, se licitará a fines de año y se empezará en el 2008. Por ahora, continúa siendo una de las rutas de entrada de insumos químicos para el procesamiento de la droga y la salida de esta y de la tala ilegal. Los ocho policías que custodian el puesto policial de Machente no se dan abasto para controlar el ingreso y salida de los más de 300 vehículos que circulan diariamente por la trocha de ingreso al VRAE.
Desde el último ataque terrorista al Grupo Operativo Antidrogas de Machente, en donde murieron cinco de sus miembros, la situación no ha mejorado. Continúan sin comunicación telefónica. A diferencia de otras zonas del valle, en donde hace dos meses ingresó Telefónica y se afianzó la presencia de Claro, en este puesto policial no hay teléfonos fijos, ni celulares. Solo tienen una radio y un teléfono satelital para reportar emergencias.
UNA APUESTA PELIGROSA
Para muestra un botón: en el último paro cocalero se tenía previsto el bloqueo de la carretera San Francisco que iba a paralizar hasta por cuatro días todas las actividades en el valle. La policía había dispuesto no intervenir porque cualquier enfrentamiento directo con los cocaleros ilegales podía hacerlos presa fácil de un ataque. La desventaja numérica hubiera jugado en su contra.
Lo que sí tuvo la policía a su favor fue el poco respaldo logrado por la Federación de Productores Agrarios del VRAE (Fepavrae) en su convocatoria. La mayoría de asociaciones de agricultores decidió no apoyarla, refiere Santos Robles, de la Asociación de Productores de Palmito (Apropal), quien comentó que los productores han decidido creer que el Plan VRAE tomará en cuenta sus necesidades. Habrá que ver.
Otro aspecto que preocupa en cuanto a la seguridad del valle es el ingreso incipiente que viene haciendo la Alternativa Latinoamericana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) en algunas localidades, como Pichari y Quimbiri, informaron fuentes de inteligencia. En dichos lugares se ha empezado a promocionar las operaciones gratuitas de cataratas. Incluso se sabe que estarían ofreciendo el mejoramiento de algunas carreteras rurales.
Los Comités de Autodefensa (CAD) también han advertido que continúan las incursiones terroristas a lo largo de todo el valle. Según Wagner Tineo, coordinador de los CAD del VRAE, las últimas incursiones se produjeron durante toda la semana pasada en Las Fronteras (distrito de Llochegua, Ayacucho), Boca Mantaro (Junín), Matucana Alta y Triboline Alta (distrito de Sivia, Ayacucho). La presencia de las columnas de Sendero Luminoso se debería a que intentan atemorizar a las comunidades que han vuelto a repoblar las zonas mencionadas, tras sufrir el ataque terrorista en la década de los noventa.
El sector Defensa tiene proyectado para el 2008 la reubicación de algunas de sus bases contra terroristas y garantizar la presencia de la Marina de Guerra y de la Fuerza Aérea en la zona. Mientras tanto, cualquier cosa puede pasar en el VRAE.




